Son muchas las decisiones que tiene que tomar una pareja ante la llegada de un bebé. Algunas decisiones son externas al niño, por ejemplo, los padres deben de preparar la ropa del niño, elegir la decoración de la habitación del pequeño, pensar si pronto irá o no a la guardería… Sin embargo, también existen otras decisiones que son inherentes al niño. Una de las más importantes en este sentido es elegir el nombre ideal del pequeño.
Elegir el nombre del niño es algo que algunas parejas realizan con gran planificación mientras que otras actúan por pura intuición en relación con el nombre que más les gusta ambos. Sin duda, los expertos recomiendan que el nombre debe de gustar tanto al padre como a la madre. El nombre es algo que está muy asociado con la identidad y con la personalidad del niño.
Sin embargo, a veces, también sucede que la familia tiene la costumbre de utilizar un diminutivo para llamar al pequeño por lo que no siempre el nombre es el referente único para determinar al bebé igual que cuando el niño crece y va a al colegio puede sentir cómo sus compañeros le ponen un apodo diferente.
El nombre y los apellidos son un modo de identificación universal. Hasta ahora en España, la tradición implica que el primer apellido del bebé sea el del padre mientras que el segundo apellido del niño será el apellido de la madre. Una elección que tal vez puede resultar un signo machista y que por eso puede cambiar en el futuro. Ya que al parecer, a partir del año 2013 los padres deberán ponerse de acuerdo en el orden de los apellidos del niño.
Es decir, la pareja podrá determinar de modo personal la mejor opción para esta cuestión. Además, en caso de que los padres no lleguen a un consenso adecuado entonces primará el orden alfabético a la hora de elegir el orden de los apellidos. ¿Qué te parece este nuevo criterio? ¿Te parece acertado?
Sin duda, el nombre y los apellidos de una persona son más importantes de lo que parecen a simple vista puesto que se convierten en términos que son inherentes a la esencia de la persona desde que nace hasta que muere. De hecho, cuando una persona muere se le identifica en la esquela por su nombre y apellidos igual que en la tumba queda grabada la inscripción como recuerdo del ser querido fallecido.
Foto vía: Masalto








